Gaspar Trueba da el Grito de Independencia en Colón ante miles de ciudadanos. También lo hizo ante la comunidad de La Esperanza y Ajuchitlán.
El presidente municipal de Colón, Gaspar Trueba Moncada, encabezó la ceremonia del CCXV Aniversario del Grito de Independencia, ante la presencia de alrededor de 5,000 colonenses reunidos en el Jardín Héroes de la Revolución. Desde el balcón del Palacio Municipal, acompañado de su esposa Elena Arreguín de la Torre, vitoreó a los héroes que dieron patria y libertad a México.
“¡Vivan los héroes que nos dieron Patria y Libertad! ¡Viva Hidalgo, viva Morelos, viva Josefa Ortiz de Domínguez, viva Allende, Aldama, Matamoros, Guerrero, los hermanos Epigmenio y Emeterio González, viva nuestra Independencia Nacional, viva Colón, viva México!”, exclamó el edil, antes de hacer sonar la campana que simboliza el inicio del movimiento independentista.
La Bandera del Batallón de Infantería Permanente Ligero de Querétaro fue entregada al alcalde por la escolta de regidores, en presencia de autoridades civiles y militares, así como de su familia e invitados especiales. Posteriormente, la comunidad disfrutó de un espectáculo musical acompañado de luces y pirotecnia que iluminó el Palacio Municipal.
Durante la ceremonia, Trueba recibió a los atletas colonenses que participaron en la “Carrera de la Conspiración de 1810”, quienes llevaron consigo el fuego patrio como símbolo del inicio de la lucha independentista. Asimismo, recibió un presente enviado por el pueblo y gobierno de Querétaro.
Previo a este evento, el alcalde también encabezó ceremonias conmemorativas en las comunidades de La Esperanza y Ajuchitlán, reafirmando el valor de la Independencia como parte esencial de la identidad nacional.
En su mensaje, el edil recordó la participación de Colón en la gesta histórica, destacando hechos como las incursiones insurgentes en San Francisco Tolimanejo y San Pedro Tolimán en 1811, la toma del Cerro del Moro por fuerzas realistas ese mismo año, y el llamado del cura Francisco María de Berazaluce en 1816 para solicitar clemencia por familias indígenas que se habían unido a la causa rebelde.

