Balean al alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, durante el Festival de Velas. Primero reportes indican que en el ataque participaron al menos tres sujetos uno de ello fue abatido y dos más fueron detenidos.
En medio de las celebraciones por el Día de Muertos, el alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, fue baleado la noche del sábado mientras participaba en el Festival de Velas, un evento cultural que congregaba a cientos de familias en el centro histórico de la ciudad.
El ataque ocurrió alrededor de las 20:00 horas, cuando el edil convivía con asistentes al festival. De acuerdo con testigos, varios sujetos armados abrieron fuego en su contra y posteriormente huyeron del lugar. Las autoridades locales confirmaron que el presidente municipal fue trasladado de urgencia a un hospital de la región, donde su estado de salud se reportaba como grave pero estable, pero más tarde se confirmó su muerte.
Primeros reportes indican que también un Regidor resultó herido, fueron detenidos dos presuntos responsables y uno resultó abatido.
El atentado ha generado una profunda indignación nacional de ciudadanos y clase política, al ocurrir en un contexto de violencia persistente en Michoacán, una de las entidades más afectadas por la presencia del crimen organizado.
Carlos Manzo, de 45 años, había denunciado públicamente amenazas desde su llegada al cargo en septiembre de 2024 y acusado la falta de apoyo de los gobiernos estatal y federal para garantizar la seguridad en Uruapan.
En diversas entrevistas, el alcalde —quien fue diputado federal por Morena de 2021 a 2024 antes de lanzarse como candidato independiente— declaró haber solicitado en repetidas ocasiones refuerzos policiales y militares al gobernador Alfredo Ramírez Bedolla y a la administración federal de Claudia Sheinbaum.
Conocido popularmente como “El del Sombrero”, Manzo llegó al gobierno municipal bajo una agenda de tolerancia cero contra el crimen, inspirada en las políticas de seguridad del presidente salvadoreño Nayib Bukele.
Durante su primer año de administración, invirtió más de 3 millones de pesos en equipar a la policía local y lanzó programas de recompensas por la captura de sicarios y extorsionadores, acciones que, según fuentes locales, le ganaron enemigos dentro del crimen organizado.
El alcalde también se había pronunciado en defensa de los productores de aguacate y limón, quienes sufren constantes extorsiones por parte de grupos delictivos. Debido a las amenazas recibidas, portaba chaleco antibalas incluso en actos públicos.

