Asesinan a Bernardo Bravo, líder limonero en Apatzingán, Michoacán; exigía freno a la extorsión en el campo michoacano.
El empresario agrícola y presidente de la Asociación de Citricultores del Valle de Apatzingán, Bernardo Bravo Manríquez, fue asesinado el 20 de octubre de 2025, en un crimen que conmocionó al sector citrícola de Michoacán. Medios locales informaron que su cuerpo fue encontrado con un disparo en el rostro dentro de su vehículo, en el camino hacia la comunidad de Los Tepetates, en la carretera Apatzingán–Presa del Rosario.
Bravo Manriquez era una figura clave en la producción y comercialización del limón mexicano, cultivo que representa cerca del 80% de la oferta estatal y que se destina principalmente a la exportación hacia Estados Unidos. La Fiscalía General del Estado de Michoacán confirmó el homicidio e inició una carpeta de investigación, sin que hasta el momento se reporten detenciones.
Bernardo Bravo encabezaba la Asociación de Citricultores del Valle de Apatzingán y dirigía el Tianguis Limonero, mercado que agrupa a cientos de productores. Era considerado “la voz de los agricultores de limón” por su lucha contra el coyotaje —la intermediación que devalúa el producto— y por su exigencia de precios justos y protección ante el crimen organizado.
Durante los últimos dos años, Bravo Manriquez denunció públicamente extorsiones y amenazas de grupos criminales que imponen cuotas a los productores por hectárea cultivada, cosecha y venta. En febrero de 2025, alertó en redes sociales sobre la violencia contra comerciantes del Tianguis Limonero, lo que llevó a un cierre temporal. Sus denuncias contribuyeron a la detención de Gerardo “N”, presunto líder del grupo delictivo Los Blancos de Troya, vinculado a extorsiones en el sector agroindustrial.
Apenas dos días antes de su asesinato, el 18 de octubre, Bravo publicó un video en redes sociales donde pedía “sensibilidad ante la crueldad que viven los productores”, y el 15 de octubre encabezó una manifestación pacífica para exigir protección gubernamental y sanciones contra la inseguridad.
Autoridades locales y líderes del sector agrícola han exigido justicia. El Gobierno Municipal de Apatzingán emitió un comunicado de condolencias, mientras que el diputado Octavio Ocampo (PRD) calificó a Bravo como “un defensor incansable del campo michoacano” y pidió acciones urgentes para frenar la violencia rural.
El asesinato de Bernardo Bravo se suma a una serie de ataques contra líderes agrícolas en Michoacán, una región dominada por disputas entre grupos criminales como La Familia Michoacana, Los Viagras y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
En esta zona, los productores enfrentan extorsiones constantes, crisis económicas por bajos precios y cobros ilegales, y un abandono institucional que ha provocado cierres de mercados, protestas masivas y paros en la cosecha de limón.

